Muy al estilo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum convocó para el domingo 31 de mayo en el Zócalo capitalino a una concentración para “celebrar” su triunfo, consumado un 2 de junio de 2024. Como en anteriores ocasiones, la Cuarta Transformación pretendía abarrotar el zócalo con simpatizantes de Morena. En realidad, lo que busca el partido en el poder, es continuar realizando campaña, ahora justificando el triunfo de la hoy mandataria.
Y todavía más. Durante una de sus conferencias matutinas invitó a los mexicanos a movilizarse en defensa del proyecto de la “Cuarta Transformación”, y es que según ha asegurado, que la derecha internacional está atacando a su movimiento.
“No solo es una celebración, no solo, es decir: llegamos a dos años de resultados, además de los seis años previos. Es decir, hoy que los gobiernos de la transformación están siendo atacados, tenemos que estar cerca del pueblo, movilizados, defendiendo la soberanía, la independencia, la libertad, la democracia, pero la democracia entendida como la representación del pueblo”, dijo en una de sus conferencias.
Desde su perspectiva, existe una campaña coordinada en diversos medios de comunicación, líderes de opinión y empresarios quienes están atacando al gobierno de Sheinbaum. Ha señalado también a miembros del Partido Acción Nacional y del Revolucionario Institucional como los instigadores a que fuerzas extranjeras intervengan en México.
“Por eso esta ofensiva en las redes sociales, esta ofensiva en los medios de comunicación, pues porque está articulada. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Seguir defendiendo lo nuestro, nuestra historia, nuestro orgullo y un gobierno que defiende a su pueblo. Eso es lo que está en disputa hoy y por eso la movilización del domingo”, destacó.
Sin embargo, es necesario precisar algunos de los argumentos de la presidenta. En primer lugar, diversas figuras de Morena, entre los que destacan el gobernador de Sinaloa -quien solicitó licencia-, y el senador Enrique Inzunza, también sinaloense, son investigados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos -y que, en el caso del gobernador, existe una acusación penal-, por asociación con un grupo del crimen organizado.
A raíz de las detenciones de una decena de políticos, varios de ellos, de Morena, Estados Unidos y el propio presidente Donald Trump ha intensificado una campaña para señalar a México de que se encuentra gobernador por el crimen organizado y propuesto incluso, que fuerzas de ese país intervengan en México.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que no permitirá la participación de elementos de Estados Unidos, pues sería una intervención a la soberanía nacional. Aunque, en primera instancia, ha defendido a Rocha Moya y otras figuras del morenismo.
Si bien es cierto que las campañas de medios y figuras ligadas al panismo han aumentado sus criticas en contra de la 4T, en parte se debe a las acciones de la propia presidenta, quien no se ha desligado por completo de las personas vinculados al crimen organizado, ni mucho menos marcar una línea.
Y aquí, existe una discrepancia de millones de mexicanos, pues sin duda estaría dispuestos a defender la soberanía de México, pero no a los políticos morenistas vinculados con la corrupción, con el crimen organizados. A esos que ni la propia presidenta se ha desligado.