Con bombo y platillo, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario del Trabajo Marath Baruch Bolaños Lópezanunciaron en la semana el aumento del salario mínimo. Presumieron que desde que arrancó la “Cuarta Transformación” ha incrementado el salario, y adelantaron que para el próximo año tendrá un aumento del 12 por ciento. Han seguido pues el discurso del expresidente Andrés Manuel López Obrador y que sin duda les ha redituado en una buena aceptación, y desde luego votos. Electoralmente, les ha favorecido.
Incluso, en la conferencia matutina, tanto la presidenta como el funcionario “decretaron” el aumento del salario mínimo, luego de un acuerdo unánime -según dijeron-, entre los empresarios, gobierno, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) y representantes sindicales. Así, pasará de 248.93 a 278.80 pesos diarios en el centro y sur del país, mientras que, en la Zona Libre de la Frontera Norte, aumentará de 374.89 a 419.88 pesos diarios.
Y así, los defensores y aplaudidores de la 4T y de la presidenta Claudia Sheinbaum han festejado el aumento, al señalar que en gobiernos anteriores, no hubo tal incremento, y que ahora, todo ha sido a beneficio de las familias más pobres de México. Que ahora, si se respalda y apoya a los mexicanos, que son un gobierno humanista.
Pero quiero detenerme unos renglones respecto a la idea principal. Que el incremento del salario beneficia a los más pobres. A primera vista sí, y eso es lo que de verdad le interesa a la 4T, es decir, al gobierno en turno. Es por eso que han vendido esta idea, en primer lugar, la propia Claudia Sheinbaum, seguido por los pro-4T´s a través de sus medios afines.
Sin embargo, el incremento del salario mínimo se esfuma con la inflación, que durante el sexenio de López Obrador y el que acaba de empezar, no ha disminuido. Con la 4T, la inflación se ha acumulado, tan solo en noviembre fue de 4.76 por ciento.
Esto que significa, que varios de los productos suben de precio casi de un día para otro, o de una semana a la otra. Muchos de estos productos, son los que se utilizan para la satisfacción de las necesidades inmediatas, como los alimentos o las medicinas, de aseo y cuidado personal o doméstico, entre otros. Pero también han aumentado, los servicios y la movilidad. Todo esto, pega directamente en el bolsillo de los mexicanos.
Por ejemplo, la carne de pollo o puerco, ha aumentado considerablemente, según la Profeco. Otro alimento básico es el frijol, en 2018, costaba 22 pesos, en 2024, cuesta entre 48 a 60 pesos el kilo, un incremento del 174 por ciento. En el caso del aceite, en 2018, su precio por litro era de 26 pesos, hoy cuesta 45 pesos. Y así con la mayoría de los productos.
Por eso, aunque se incremente el salario mínimo, de nada sirve si este se destina para cubrir los aumentos de los productos, en primer lugar, de la canasta básica. Pero esto, ya no lo dicen los aplaudidores de la 4T.