El gobernador de Puebla Alejandro Armenta y el Congreso local aplaudieron la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, de cambiar el nombre del camino que cruza entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl conocido por años como Paso de Cortés a Paso de los Pueblos Indígenas.
Mientras, el Congreso poblano en voz de su presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), Pavel Gaspar, adelantó que entabló conversación con su homólogo del Congreso del Estado de México para trabajar de manera conjunta en la propuesta y en su caso, concretar el cambio. Como en ambas entidades, los diputados de morena son mayoría y cuentan con el apoyo de sus aliados, es posible que se realice la modificación sin mayor discusión.
La presidenta Claudia Sheinbaum acudió el pasado nueve de agosto a la zona de los volcanes, ahí arrancó su Jornada Nacional de Reforestación 2026, como ese día correspondió a la conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, aprovechó el momento y planteó el cambio del nombre del camino.
“Resulta que estamos en el llamado Paso de Cortés, fue por aquí que Hernán Cortés, después de la masacre de Cholula, pasó a Tenochtitlan y este día les propongo que dejemos de llamar Paso de Cortés a este territorio, porque por aquí pasaron los pueblos mucho antes. Así que el día de hoy, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, llamemos a este paso: el Paso de los Pueblos Indígenas”, propuso.
Y es cierto, antes de Cortés, transitaron por dicho camino habitantes de pueblos originarios, principalmente para comerciar. Sin embargo, ante dicha propuesta es necesario plantearse una pregunta ¿la propuesta cambiará en algo la realidad en la que viven miles de familias indígenas del país?
De lo que se trata no es únicamente cambiar el nombre a un camino, monumento, calle o plaza, sino de cambiar la forma en la que viven los sectores aludidos, en este caso, las comunidades y población indígena.
Y no es el primer caso. Desde el inicio de la 4T en el gobierno, ha planteado la sustitución de la identidad española por la mexicana o de los pueblos originarios. Así, por ejemplo, desde 2020 se dio una amplia discusión sobre el retiro en Paseo de la Reforma en la capital del país del monumento a Cristóbal Colón, grupos afines al régimen en turno pugnaron por que se retirará el monumento y tras una encuesta, finalmente, fue colocado un monumento conocido como “La Joven de Amajac”.
El entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres Guadarrama al presentar el monumento -un 23 de julio de 2023- afirmó que “la Joven de Amajac, es un símbolo de lucha anticolonialista y antirracista”, y explico que corresponde a una “réplica que emula a la figura descubierta en 2021 en Veracruz, pero que data de los años 1450 a 1521; representa a una mujer de élite, que muestra influencias de la cultura huasteca y náhuatl”.
Ante esta situación se puede preguntarse ¿el hecho de que se reconozca la mujer indígena en un monumento cambió la situación de las mujeres indígenas del país? La respuesta es no. Las comunidades indígenas -y en particular las mujeres-, siguen en las mismas condiciones, aunque es cierto, en muchos casos, cuentan con alguna tarjeta de apoyo social, en la mayoría, continúan viviendo en las mismas condiciones de pobreza, abandono, falta de empleo, sin seguridad social, en otros casos, sus derechos violentados.
Por lo tanto, no por el hecho de que la presidenta señale que ahora el caminó será conocido como Paso de los Pueblos Indígenas, la realidad de los indígenas del país vaya a cambiar. Sin una política enfocada al desarrollo de las comunidades y pueblos indígenas, la situación será la misma. Al tiempo.