lunes, 15 junio 2026

Estoy en manos de Dios: Víctor Sánchez Espinosa

Esta entrega está dedicada, con justo reconocimiento, al arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, quien celebró nada menos que 50 años de vida sacerdotal en el emblemático Seminario Palafoxiano.

La jornada comenzó con una emotiva misa ante cientos de fieles católicos. Ahí, con la mira puesta en los tiempos actuales, el líder religioso lanzó un llamado contundente: invitó a todos a convertirse en constructores de paz y exhortó a los jóvenes a no entregar sus vidas a proyectos mezquinos, ni dejarse arrastrar por la peligrosa superficialidad de las nuevas tecnologías.

Más tarde vino la recepción. Se llevó a cabo una comida —por cierto, un banquete espléndido— en la que el festejado estuvo cobijado por la crema y nata de la clase política, la cúpula empresarial, directivos de medios de comunicación y la sociedad en general.

Pero como dijeran por ahí en el argot periodístico: esa no es la noticia. La verdadera nota es que este arzobispo de a pie —el que ha recorrido las comunidades más alejadas, el que ha montado a caballo y desgastado la suela en calles de terracería—, abrió el corazón. Literalmente pidió perdón por si en algo ha fallado en este camino, y conmovió al resaltar que el sacerdocio sigue siendo el máximo e invaluable tesoro para quienes deciden entregarse a la vida espiritual.

Dentro de su mensaje hubo un pasaje crucial que no podemos, bajo ninguna circunstancia, pasar por alto: «Estoy en manos de Dios». Una frase demoledora al recordar que el año pasado presentó formalmente ante el Santo Padre su renuncia al gobierno pastoral de la grey católica en la entidad, por lo que hoy solo aguarda la resolución definitiva del papa León XIV.

Hay que subrayarlo con fuerza: este festejo logró una estampa inédita al congregar a autoridades y liderazgos de todos los colores políticos, una postal de unidad que no se veía en Puebla desde hace años.

Es más, saltó a la vista que en primera fila se acomodaron, muy sonrientes, varios de los que ya suspiran abiertamente por una candidatura para el ya no tan lejano 2027.

La convocatoria fue total, encabezando la mesa estuvieron el gobernador Alejandro Armenta y el presidente municipal de la capital, Pepe Chedraui, flanqueados por la experiencia de los exgobernadores Melquiades Morales y Sergio Salomón.

La fuerza municipal se hizo notar con alcaldesas de peso como Tonantzin Fernández de San Pedro Cholula, Lupita Cuautle de San Andrés Cholula y Betty Sánchez de Zacatlán, entre otros ediles que acudieron a la cita.

El gabinete estatal operó pasarela completa. Vimos muy atentos a secretarios de la talla del vicealmirante Francisco Sánchez González en Seguridad; Laura Artemisa en Bienestar; Silvia Tanús en Movilidad y Transporte; y Samuel Aguilar Pala en Gobernación, por mencionar solo a algunos de los rostros clave.

En los corrillos políticos llamó la atención ver muy activa a Claudia Rivera Vivanco, también a Genoveva Huerta, Néstor Camarillo y a Olivia Salomón, incluso a la señora Rosario Orozco, viuda del ex mandatario, Miguel Barbosa.

Al final, fue un encuentro de enorme trascendencia que ya marca un hito en la historia contemporánea de Puebla. El propio arzobispo lo sintetizó de manera magistral: «Es bueno para Puebla que nos vean juntos, para expresar todos que la concordia y la reconciliación son posibles, que el camino es la paz y la unidad».

Felicidades sinceras a monseñor Víctor Sánchez Espinosa, un pastor cercano quien, por cierto y como feliz coincidencia de la vida, hace ya varios años me otorgó el sacramento del bautismo en el templo de Nuestra Señora de Ocotlán. Ni Más Ni Menos.

Hasta entonces…

Ana Celia Lara
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